La carretera que va al
aeropuerto de la capital siria, Damasco, ha sido cerrada y los vuelos
cancelados en medio de versiones de violentos enfrentamientos con los
rebeldes en la zona.
El gobierno parece estar montando una ofensiva
sin precedentes contra los opositores en los distritos del este de la
ciudad, informan los corresponsales de la BBC.
Mientras ocurren los choques, no hay internet en Siria y las líneas telefónicas están caídas.
El gobierno sirio ya había cortado el acceso a
internet durante otras operaciones, pero un corte en todo el país no
tiene precedentes.
El ministro de Información de Siria dijo que los
"terroristas" habían cortado internet y que los ingenieros están
trabajando para reparar la falla.
Durante el último mes, las fuerzas rebeldes en
Siria han tenido éxitos tácticos que según los analistas demuestran su
creciente capacidad de poner en jaque el dominio militar del gobierno.
Los insurgentes han dado muestras de poderío
militar y de organización al capturar varias bases militares
importantes, acumular armamento, alterar las rutas de suministro y
obligar a los militares a retirarse.
A continuación, BBC Mundo analiza cada una de esas estrategias.
Captura de bases militares
No está claro cuántas bases del gobierno
invadieron los rebeldes desde que comenzó el levantamiento contra el
presidente Bashar al Asad, en marzo de 2011, principalmente debido a que
rara vez han intentado conservarlas ante al riesgo de ataques de
represalia aéreos o terrestres.
ANÁLISIS
James Reynolds, BBC
La carretera que va al Aeropuerto
Internacional de Damasco tiene una importancia especial para la familia
del presidente de Siria, Bashar al-Asad.
En enero de 1994, el hermano mayor
del presidente, Bassel, murió en esa carretera cuando su auto chocó
contra una rotonda. Su muerte le obligó a Bashar a abandonar su trabajo
como oftalmólogo y ocupar el lugar de su hermano como heredero de su
padre, Hafez. Ahora, casi 19 años después, este camino una vez más juega
un papel en el destino de la familia Al Asad.
El cierre de la
carretera del aeropuerto, y la cancelación de los vuelos de varias
compañías aéreas internacionales, puede ser una señal de que los
rebeldes ahora son capaces de causar daños a las fuerzas de Al Asad en
áreas cruciales. En los 20 meses de conflicto de Siria, las fuerzas del
presidente normalmente han sido capaces de reafirmar la supremacía
mediante la realización de ataques aéreos.
Pero en los últimos días, el control del gobierno de los cielos ha sido puesto en jaque.
El
martes, los rebeldes sirios anunciaron el derribo de un helicóptero
militar cerca de la ciudad norteña de Alepo. Hay informes de que los
rebeldes se han apoderado de un número de misiles antiaéreos. Estas
armas pueden jugar un papel clave en el conflicto.
Los analistas resumen la estrategia rebelde como "disparar y correr".
Sin embargo, los combatientes parecen estar
tratando de ocupar -o al menos impedir que el gobierno recupere- bases
claves del ejército y la fuerza aérea que han capturado tras ofensivas
coordinadas, algunas de varias semanas de duración.
Esa estrategia ayudará a consolidar el control
de los rebeldes en las regiones fronterizas de Siria, según los
analistas, por lo que les será más difícil a las fuerzas del gobierno
desplegar aviones de combate y armamento pesado.
Muchos partidarios de la oposición esperan que
con ayuda internacional esas áreas sean "liberadas" y que las fuerzas
del gobierno ya no puedan operar en el norte.
El 18 de noviembre, las fuerzas rebeldes que
luchaban por el control de Alepo -la segunda ciudad de Siria- se
anotaron una importante victoria cuando lograron invadir la base del
Regimiento 46º del ejército en Atareb, considerado un pilar importante
de la guarnición del gobierno en Alepo después de un asedio de 50 días.
Elias Hanna, un analista militar en la
Universidad Americana de Beirut, describió la victoria como un "punto de
inflexión táctica que puede dar lugar a un cambio estratégico".
Dos días más tarde, los rebeldes reforzaban su
control de la provincia oriental de Deir al-Zour, rica en petróleo,
mediante la captura de la base de un batallón de artillería en Mayadin,
después de un asedio de tres semanas.
La base era considerada uno de los últimos
bastiones del ejército en esa región, fronteriza con Irak. La captura
fue producto de una serie de avances rebeldes, incluyendo la toma de un
aeropuerto militar en la misma zona la semana anterior. Los rebeldes
también tomaron dos campos de petróleo.
Además hubo asaltos en bases militares cercanas a
la capital, Damasco, entre ellas las de Marj al-Sultan, una de las
principales instalaciones utilizadas por la flota de la Fuerza Aérea
siria de helicópteros Mi-8, de acuerdo con Joseph Holliday, del
Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington. El experto le dijo
a
The New York Times que el gobierno usa esos
helicópteros para reabastecer las unidades del ejército y llevar a cabo
ataques con bombas y cohetes, sobre todo en el norte.
Interrupción de las rutas de suministro
Los insurgentes han ido cortando, lentamente,
las rutas terrestres de suministro del gobierno en las provincias del
norte y del este de Damasco. Eso gracias a las bombas de carretera y la
captura de varias bases clave y puestos de control.
La captura de la base del Regimiento 46º al
oeste de Alepo dejó a los combatientes rebeldes muy cerca de sus
compañeros de armas en la vecina provincia de Idlib.

La base militar de Atareb era un pilar del gobierno en Alepo.
Días antes, se apoderaron del Hospital
Universitario Kindi en Alepo, una instalación en la cima de una colina
que había sido utilizada por el ejército para cerrar una carretera
principal que conecta a Alepo con la frontera turca.
Los comandantes rebeldes dicen que el siguiente y
último paso para cortar las rutas de suministro del gobierno a Alepo
será tomar el control del aeropuerto de la ciudad.
Se cree que las fuerzas de seguridad en la
ciudad dependen de suministros lanzados aéreos debido a que la carretera
que une Alepo y Damasco se encuentra bajo control de los rebeldes. El
aeropuerto estaría rodeado por tres laterales por los combatientes
rebeldes.
El 26 de noviembre, los rebeldes capturaron una represa hidroeléctrica sobre el río Eufrates.
Según los activistas, la presa de Tishrin, al
este de Alepo, cerca de la ciudad de Manbij, es un lugar estratégico. Es
una fuente importante de energía eléctrica y alberga una carretera
principal que une Alepo y el este.
Después de la captura de la base militar Mayadin
seis días antes, un comandante rebelde afirmó que la oposición controla
ahora el valle del Éufrates desde Deir al-Zour hasta la frontera
iraquí.
El objetivo principal del gobierno se cree que
es conservar Damasco y tener un corredor hacia el norte a pasando por
Homs y Hama hasta la provincia costera de Latakia, un bastión de la
minoría alauita, a la que pertenece el presidente Al Asad.
Tomar las armas
Los rebeldes no han logrado hacerse con números
significativos de las armas antiaéreas y los vehículos blindados que sus
comandantes dicen que necesitan para repeler los ataques contra ellos y
la población civil en las zonas bajo su control, y en última instancia
derrotar a las fuerzas del gobierno.

Occidente se muetra reticente a darles armas a los rebeldes.
Las potencias occidentales y regionales se han
mostrado renuentes a armar a los rebeldes debido a la falta de cohesión
dentro de la coalición opositora y la creciente presencia de militantes
yihadistas.
Por lo tanto, las armas confiscadas tras la
captura de complejos y bases militares han sido esenciales para la
transformación gradual de los rebeldes en fuerzas capaces de desafiar al
gobierno.
Más importante que la caída de la base del
Regimiento 46º, por lo tanto, fueron las armas que los rebeldes
encontraron en su interior. Según los informes, han capturado al menos
tres tanques, otras armas pesadas y contenedores de rifles y municiones,
incluyendo morteros, proyectiles de artillería y cohetes.
El general Ahmed al-Faj, que pertenece a un
comando conjunto de las brigadas rebeldes, dijo en su momento: "Nunca ha
habido una batalla antes con semejante botín".