
La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, condenó la resolución a favor de los palestinos.
Estados Unidos continúa
expresando su condena al voto en la Asamblea General de Naciones Unidas
que elevó el estatus palestino a estado observador no-miembro y dejando
entrever las posibles medidas de represalia que estaría tomando, muchas
en el ámbito económico.
Israel, por su parte, ya actuó en ese sentido al
autorizar la construcción de 3.000 viviendas más en un polémico
asentamiento en territorio ocupado en Cisjordania y el anuncio que
estará acelerando el proceso para 1.000 permisos más.
Los asentamientos son un obstáculo
más a cualquier reinicio de un diálogo entre palestinos e israelíes y
las sanciones económicas adoptadas por Washington podrían debilitar a la
Autoridad Nacional Palestina hasta el punto de restarle legitimidad en
cualquier futuro proceso de paz.
Algunos analistas sostienen que, después de un
período de reacciones airadas, EE.UU. y su aliado Israel se darán cuenta
de que el voto en la ONU probablemente no tiene marcha atrás y tendrán
que hacer los ajustes necesarios si todavía creen en la solución de dos
estados viviendo en paz, lado a lado.
Opciones
Washington insiste en una paz negociada

La secretaria de Estado de EE.UU.,
Hillary Clinton, critió la decisión de ampliar asentamientos en el este
de Jerusalén y Cisjordania.
"A la luz de los anuncios de hoy,
déjenme reiterar que este gobierno, como gobiernos previos, ha sido muy
claro con Israel al decir que estas actividades retrasan la causa de una
paz negociada", dijo Clinton en un evento en Washington al que
asistieron diplomáticos israelíes.
El canciller israelí, Avigdor
Liberman, y el ministro de defensa, Ehud Barak, estuvieron presentes en
el Centro Saban para Políticas del Medio Oriente donde Clinton hizo sus
declaraciones.
En un discurso en el que la
secretaria de estado trató temas como Siria y el programa nuclear de
Irán, Clinton pidió una vez más a israelíes y palestinos regresar a las
negociaciones de paz.
La reacción de Estados Unidos tras el voto en la
ONU era de esperarse. Desde antes, Washington había ejercido mucha
presión sobre los palestinos y otros países para evitar el resultado,
pero ya es un hecho y EE.UU. no se quedó corto en manifestar su
decepción.
La embajadora ante Naciones Unidas, Susan E.
Rice, lanzó una dura crítica insistiendo que la jugada unilateral
palestina causaría un "retroceso a la posibilidad de una paz duradera".
La secretaria de Estado, Hilary Clinton condenó la resolución de
"desafortunada y contraproducente".
No fueron más explícitas en las medidas que
EE.UU. estaría tomando aunque ya se tiene una idea clara de cuáles
serían, pues han estado amenazando con aplicarlas desde hace un tiempo.
Clinton está invitada a un foro sobre Israel en el centro de
investigación Brookings Institution, en Washington, donde ampliará sobre
el tema.
Una de las opciones será ponerle trabas a la
financiación de la ONU. En el pasado Washington ha amenazado con no
pagar su cuota a la organización, o demorarla o reducirla. El Congreso
ya preparó medidas para limitar los pagos, especialmente para los
programas que reconocen a Palestina como estado.
Desde la perspectiva bilateral, EE.UU. podría
restringir la asistencia que envía a la Autoridad Nacional Palestina,
ANP. Millones de dólares estarían implicados y una comisión bipartidista
del Senado ya introdujo legislación para frenar la ayuda.
Washington también podría presionar a otros
organismos multilaterales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario
Internacional para bloquear fondos que tengan planeado enviar.
Represalia sin efecto

Israel autorizó 3.000 nuevas viviendas en un polémico asentamiento en Cisjordania.
Pero todo esto sería un acto de represalia que
no lograría revertir el voto en la ONU, dijo a BBC Mundo David Bosco,
profesor de Estudios Internacionales de la Universidad Americana en
Washington y experto en organizaciones multilaterales y política
exterior.
"No me sorprende que el Congreso quiera castigar
a la ONU por haber tomado este paso pero creo que el Departamento de
Estado tratará de evitar estas sanciones porque no avanzan otros
objetivos en relaciones exteriores", explicó el académico.
El dilema es que Estados Unidos todavía mantiene
la idea de una solución de paz en torno a dos estados. Por una parte,
considera que la moción de los palestinos en la ONU es contraria a esa
solución pero, por otra, tampoco quiere que la Autoridad Nacional
Palestina se debilite por sanciones.
"(Israel) está tratando de mantener sus opciones abiertas a pesar de las violaciones fundamentales perpetradas por los palestinos"
Comunicado del Proyecto Israel
"Tiene que haber un estado palestino, con
instituciones sólidas y mecanismos de gobierno. Si esas instituciones y
ese gobierno se debilitan, no se llegará a una solución viable", comentó
el profesor Bosco.
La situación se hace más compleja porque los
palestinos están divididos entre la ANP, que rige en Cisjordania, y
Hamas, que domina la Franja de Gaza. Para EE.UU. Hamas no es un legítimo
representante del pueblo palestino y sería mucho más compatible para
Washington debilitar ese movimiento en Gaza, señala Bosco.
Las recientes medidas anunciadas por Israel
también complican el ambiente pues la autorización para la construcción
de 3.000 viviendas más sucederán en el este de Jerusalén y Cisjordania,
asentamientos a los que los palestinos se oponen enérgicamente porque
parten en dos a Cisjordania y hace imposible la creación de un futuro
estado palestino de territorio contiguo.
Es una indicación de la ira de Tel Aviv pero el
Proyecto Israel, un centro de estudios y loby pro israelí en Washington,
dijo en un comunicado que con la medida el estado judío apenas se
abstiene de retirarse completamente de los acuerdos de Oslo.
"Es una señal de que (Israel) está tratando de
mantener sus opciones abiertas a pesar de las violaciones fundamentales
perpetradas por los palestinos", dijo el comunicado.
Nueva realidad

Palestinos celebran el nuevo estatus otorgado en la ONU.
Según el Proyecto Israel, la moción palestina
para obtener reconocimiento como estado ante la ONU viola el principio
bilateral de los acuerdos de Oslo y es más grave que la propia
contrucción de asentamientos en territorios ocupados.
Naturalmente, lo que más preocupa a Israel y a
Estados Unidos es que el reconocimiento de estado le otorgaría a los
palestinos el derecho a presentar sus quejas ante la Corte Penal
Internacional, CPI, y tanto soldados como líderes israelíes podrían ser
procesados por sus acciones.
Eso no sucedería automáticamente pero los
palestinos ya intentaron infructuosamente de darle jurisdicción al CPI
en 2009 en torno a un conflicto en Gaza y ahora podrían tratar de
renovar esa intención y buscar además afiliación como miembro formal de
la corte.
"El
voto en la ONU es irreversible. Después de un período de reacción, muy
pronto todos se tendrán que ajustar a la nueva realidad"
David Bosco, Universidad Americana de Washington
David Bosco indica que Washington podría ejercer
presión económica para evitar esa afiliación y que se abran
investigaciones sobre los sucedido en los territorios ocupados pero, aún
si los palestinos proceden, no significa que habría procesos contra
israelíes.
"Hay muchas situaciones en el mundo en las que
la CPI tiene jurisdicción pero no ha procesado a nadie", afirmó. "No es
como entablar una demanda y que se abra un juicio, solo significa que la
corte tiene jurisdicción".
Como muchos, el experto de la Universidad
Americana considera que el voto en la ONU no cambia las cosas mucho. "La
situación sobre el terreno sigue igual, muchos países ya reconocían un
estado palestino, pero en el contexto bilateral siguen igual y no tienen
nuevos derechos significativos dentro de la ONU".
No obstante, manifiesta, el centro de gravedad a
cambiado un poco y Estados Unidos e Israel reaccionarán de manera
"desafiante" ante eso. "El anuncio de más asentamientos pudo haber sido
diseñado para expresarlo así", dijo Bosco.
"El voto en la ONU es irreversible. Después de
un período de reacción, muy pronto todos se tendrán que ajustar a la
nueva realidad", concluyó.