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lunes, 8 de abril de 2013

Cubanos y punto


Torre de la Libertad
Hace unos años, cuando salí por primera vez de Cuba, estaba yo en un tren que partía desde la ciudad de Berlín hacia el Norte. Un Berlín ya reunificado, pero que todavía conservaba fragmentos de esa fea cicatriz que fue aquel muro que dividió a una nación. En el compartimento de aquel tren y mientras recordaba a mi padre y mi abuelo ferroviarios, que hubieran dado cualquier cosa por viajar en esa maravilla de vagones y locomotora, entablé una conversación con un joven que iba sentado justo frente a mí. Después del primer intercambio de saludos, de maltratar el idioma alemán con un “Guten Tag” y aclarar que “Ich spreche ein bisschen Deutsch”, el hombre me preguntó inmediatamente de dónde yo venía. Así que le respondí con un “Ich komme aus Kuba”. Como siempre ocurre después de la frase de que uno viene de la mayor de las Antillas, el interlocutor trató de demostrar lo mucho que sabía sobre nuestro país. Normalmente, durante ese viaje me encontraba con gente que me decía “ah… Cuba, sí, Varadero, ron, música salsa”. También hallé hasta un par de casos que la única referencia que parecían tener sobre nuestra nación era el disco “Buena Vista Social Club”, que justamente por esos años estaba arrasando en popularidad en las listas de temas más escuchados. Pero aquel joven en un tren de Berlín me sorprendió. A diferencia de otros no me respondió con un estereotipo turístico o melódico, llegó más allá. Su pregunta fue: “¿Eres de Cuba? ¿De la Cuba de Fidel o de la Cuba de Miami?
Mi rostro se puso rojo, se me olvidó todo la poca lengua germana que sabía y le respondí en mi mejor español de Centro Habana: “Chico, yo soy cubana de José Martí”. Ahí terminó nuestra breve conversación. No obstante, el resto de viaje y el resto de mi vida, he tenido muy presente aquella charla. Me he preguntado muchas veces qué ha llevado a aquel berlinés y a tantas otras personas en el mundo a ver a los cubanos de dentro y de fuera de la Isla como dos mundos separados, dos mundos irreconciliables. La respuesta a esa pregunta recorre también parte del trabajo en mi blog Generación Y. ¿Cómo fue que dividieron nuestra nación? ¿Cómo fue que un gobierno, un partido, un hombre en el poder, se atribuyeron el derecho de decidir quién debía llevar nuestra nacionalidad y quién no? La respuesta a esas preguntas la saben ustedes mucho mejor que yo. Ustedes, que han vivido el dolor del exilio, que partieron la mayoría de las veces sólo con lo que llevaban puesto. Ustedes, que dijeron adiós a familiares, a muchos de los cuales nunca más volvieron a ver. Ustedes que han tratado de preservar a Cuba, la única, la indivisible, la completa, en vuestras mentes y vuestros corazones.
Pero yo sigo preguntándome ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que el gentilicio de cubano pasó a ser algo que sólo se otorgaba por considerandos ideológicos? Créanme que cuando uno ha nacido y crecido con una sola versión de la historia, una versión mutilada y conveniente de la historia, no puede responderse esa pregunta. Por suerte, del adoctrinamiento siempre es posible despertar. Basta que cada día una pregunta, cómo ácido corrosivo, se nos adentre en la cabeza. Basta que no nos conformemos con lo que nos dijeron. El adoctrinamiento es incompatible con la duda, el lavado de cerebro termina justo cuando ese mismo cerebro empieza a cuestionarse las frases que le han dicho. El proceso de despertar es lento, comienza como un extrañamiento, como si de pronto le vieras las costuras a la realidad. Así fue como se inició todo en mi caso. Fui una pionerita adocenada, todos ustedes lo saben. Repetí cada día en los matutinos de la escuela primaria aquella consigna de “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Corrí infinidad de veces con la máscara antigás bajo el brazo hacia un refugio, mientras mis maestros me aseguraban que pronto seríamos atacados desde algún lugar. Lo creí. Un niño siempre cree lo que le dicen los mayores. Pero había algunas cosas que no encajaban. Todo proceso de búsqueda de la verdad tiene su detonante. Justo un momento en que una pieza no encaja, en que algo no tiene lógica. Y esa ausencia de lógica estaba fuera de la escuela, estaba en mi barrio y en mi casa. Yo no entendía bien el por qué si aquellos que se habían ido en el Mariel eran “enemigos de la Patria”, por qué mis amigas estaban tan felices cuando alguno de aquellos parientes exiliados les enviaba algo de comida o de ropa. ¿Por qué esos vecinos que habían sido despedido con un acto de repudio en el solar de Cayo Hueso donde yo había nacido, eran los que mantenían a la madre anciana que había quedado atrás, quien regalaba parte de aquellos paquetes a los mismos que habían lanzado huevos e insultos a sus hijos? Yo no entendía. Y de esa incomprensión, dolorosa como todo parto, nació la persona que soy ahora.
Por eso, cuando aquel berlinés que nunca había estado en Cuba intentó dividir mi nación, salté como un gato y lo encaré. Por eso, estoy aquí ante ustedes hoy, tratando de ayudar a que nadie, nunca más, pueda dividirnos entre un tipo de cubano u otro. Los vamos a necesitar para la Cuba futura y los necesitamos en la Cuba presente. Sin ustedes nuestro país estaría incompleto, como alguien a quien se le ha amputado sus extremidades. No podemos permitir que nos sigan dividiendo. Como mismo estamos luchando para que habitar un país donde se permitan los derechos a la expresión, la asociación y tantos otros que nos han arrebatados; tenemos que hacer todo -lo posible y lo imposible- porque ustedes recuperen esos derechos que también les han sido quitados. Es que no hay un ustedes y un nosotros… solo hay un “nosotros”. No permitamos que nos sigan separando.
Aquí estoy porque no me creía la historia que me contaron. Como muchos otros tantos cubanos que crecieron bajo una sola “verdad” oficial, hemos despertado. Tenemos que reconstruir nuestra nación. Nosotros solos no podemos. Los aquí presentes -y bien que lo saben- han ayudado a muchas familias de la Isla a poner un plato de comida sobre la mesa de sus hijos. Se han abierto camino en sociedades donde tuvieron que empezar desde cero. Han llevado y cuidado a Cuba. Ayúdennos a unificarla, a derrumbar ese muro que. a diferencia del de Berlin, no es de concreto ni ladrillos, sino de mentiras, silencios, malas intenciones.
En esa Cuba con la que muchos soñamos no hará falta aclarar qué tipo de cubano uno es. Seremos cubanos a secas, cubanos y punto, cubanos.
[Texto leído en acto realizado en la Torre de la Libertad, Miami, Florida, el 1° de abril de 2013]

martes, 19 de marzo de 2013

Venezuela condecoró a médicos cubanos que atendieron a Hugo Chávez


El presidente encargado Nicolás Maduro otorgó la “Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela” a siete especialistas
Venezuela condecoró a médicos cubanos que atendieron a Hugo Chávez
(Foto: AP)
Caracas (EFE). El Gobierno de Venezuela condecoró al grupo de médicos cubanos que atendió al presidente Hugo Chávez del cáncer que le fue diagnosticado a mediados de 2011 y a causa del cual falleció el pasado 5 de marzo.
En un decreto publicado en la Gaceta Oficial y firmado por el presidente encargado, Nicolás Maduro, se confiere la “Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela” en su primera clase a los siete galenos encargados de atender a Chávez y cuya identidad no se había hecho pública hasta ahora.
El decreto número 9.420, de fecha 18 de marzo y difundido hoy, concede la máxima condecoración que se otorga en el país a Roberto Castellano García, Jorge González Pérez, Ibrahim Fernández Rodríguez, José I. Fernández Cuesta, Midiala Rodríguez Calvo, Laura Hernández Vidal y Pedro Águila Griñán.
“ASUMIERON FIELMENTE EL CUIDADO”
La decisión destaca en su considerando que los profesionales “asumieron fielmente el compromiso del cuidado de nuestro comandante supremo de la revolución bolivariana Hugo Chávez Frías”.
Además señala que son “ejemplo a seguir, en virtud de la encomiable labor, destacado compromiso, preparación, perseverancia y entereza demostrada en el cabal cumplimiento de su desempeño y dedicación en las misiones encomendadas”.
Chávez falleció a los 58 años después de batallar durante más de 20 meses contra un cáncer cuyo tratamiento confió principalmente a Cuba, donde se sometió a cuatro intervenciones y a la mayoría de las sesiones previstas en sus tratamientos de quimio y radioterapia.
Desde que le fue diagnosticada la enfermedad ni el presidente ni el Gobierno quisieron hacer público el tipo de cáncer que afectaba al mandatario ni los detalles del tratamiento que recibió.

lunes, 14 de enero de 2013

Reforma migratoria: Cubanos hacen largas colas para tramitar pasaporteLunes, 14 de Enero 2013 | 12:10 pm






                                 Podrán viajar sin permiso del gobierno

Cubanos hacen cola frente a embajadas y oficinas de Migraciones en La Habana, luego de que hoy entrara en vigor la reforma migratoria. La medida elimina los visados que los han mantenido sin salir de la isla más de medio siglo.
Fuente: AFP
AFP

Viajar al extranjero sin permiso de salida especiales entró en vigor en la isla de gobierno comunista por primera vez en medio siglo.

Temas relacionados:cubareforma migratoriapasaporteInternacional

La esperada reforma migratoria de Cuba, una de las medidas más populares emprendidas por el presidente Raúl Castro, entró hoy en vigor con la supresión de restricciones para viajar al exterior y medidas para facilitar las visitas de emigrados a la isla.

A partir de hoy, los cubanos solo necesitarán para viajar al extranjero tener su pasaporte corriente en regla y el visado que les exija el país de destino, al quedar suprimidos los restrictivos trámites del permiso de salida y carta de invitación.

Junto a la reforma migratoria, las autoridades han anunciado medidas complementarias para normalizar la entrada en el país de quienes Cuba considera que emigraron ilegalmente de la isla después de los acuerdos migratorios con Estados Unidos alcanzados en 1994, si han transcurrido más de ocho años de su salida.