Viernes, 21 de Diciembre 2012 | 12:00 am
Para muchos,
la profecía maya sobre el final del mundo se trata de una farsa de asustadizos apocalípticos o de gente sin oficio. Sin embargo, otros ya se han preparado para recibir el "cataclismo final" que pondrá fin a la humanidad.
En Honduras,
turistas y curiosos llegaron a Copán, un sitio arqueológico donde un
chamán maya realiza una ceremonia dando la bienvenida a la nueva era.
En Guatemala,
el lugar elegido es el sitio arqueológico de Tikal. Allí cientos de
bailarines entretienen a los turistas en medio de una ceremonia que
revive parte de la cultura maya.
También,
seguidores del culto llamado Nueva era llegaron a Chichén-Itzá para sobrevivir a un posible Apocalipsis.
Mientras que, en la ciudad de Tapachula se instaló un reloj digital de
cuatro metros de altura que registra la cuenta regresiva.
De igual modo,
en internet han surgido grupos de personas preparadas para catástrofes. Ellos intercambian información, tips y hasta construyen bunkers para esperar el día del ‘juicio final’.
En Francia,
el monte de los Pirineos franceses permanecerá cerrado hasta el 22 de
diciembre para impedir la afluencia masiva de fanáticos del fin del
mundo. Hace un par de años, se corrió la voz de que es un lugar
estratégico para sobrevivir a la catástrofe global.
Estudioso critican mito del fin del mundo
La
euforia e incertidumbre alimentadas por el mito de una supuesta
profecía maya del fin del mundo, este viernes, surgen de una excesiva
credulidad, ignorancia, amarillismo y un desmedido afán de lucro,
dijeron expertos consultados por Efe.
"Estas versiones
apocalípticas se derivan de una ignorancia, pero en ocasiones también de
un afán de lucro desmedido de quienes aprovechan para escribir libros,
hacer películas u otras formas de expresión para ganar dinero", explicó
el arqueólogo
Eduardo Matos, responsable de las excavaciones en el Templo Mayor en la capital mexicana.
Por su parte,
Alfredo López Austin,
un historiador experto en religión mesoamericana y en pueblos indígenas
de México, explicó que si a un dato curioso del calendario maya se le
agrega el "amarillismo y mercantilismo de los medios masivos, un notable
nivel de ingenuidad generalizada y muchas ganas de aceptar lo
maravilloso, lo inexplicable y lo catastrófico, se forma un cóctel
complejo".
Matos, uno de los más prestigiados arqueólogos
mexicanos, explicó que el "pensamiento religioso siempre se ha nutrido
de fábulas o mitos por medio de los cuales se trata de explicar diversos
fenómenos que para el hombre, en su ignorancia, no tienen respuesta".
Muchas
personas han interpretado que el cambio de una era que comenzó en el
año 3.114 a.C. en un ciclo del calendario maya significa una "profecía"
sobre el fin del mundo; sin embargo, esta idea es "completamente ajena y
extraña al pensamiento maya antiguo", afirmó el arqueólogo.
Este
mito, precisó, "sólo se puede comprender en el marco de nuestra propia
concepción apocalíptica occidental, de nuestros mismos temores y
supersticiones, así como de ideologías eclécticas postmodernas que no
carecen de intereses de lucro comercial".
López Austin, por su
parte, señaló que la mayoría de las personas admiran a los mayas como
una civilización notable, pero "ignoran su historia y buena parte de su
pensamiento".
Explicó que los mayas tuvieron una capacidad
creativa maravillosa, con expresiones artísticas muy atrayentes, aunque
esta cultura es poco conocida por la generalidad de las personas.
Añadió
que en ese caso "lo desconocido se llena con nebulosidades o con
asombro ante el misterio, y se construye un pueblo idealizado, nunca
existente, en el que puede depositar cualquier atributo".