El pueblo de Bustarviejo (2.000 habitantes), ubicado en la sierra
madrileña, a unos 60 kilómetros de la capital, despidió ayer con una
misa a la que acudieron más de un centenar de personas a
María Teresa Alonso, que murió el jueves a los 20 años tras pasar casi un mes hospitalizada a consecuencia de la tragedia del
Madrid Arena.
Un cortejo fúnebre acompañó al féretro de Alonso desde la iglesia hasta
el cementerio del pueblo, en el que había nacido y donde fue enterrada
en la intimidad por deseo de su familia.
Muy emocionado, según relata la agencia Efe, el alcalde de Bustarviejo, Ángel Temprano (PSOE), pidió
una investigación en profundidad
de lo acaecido en la fiesta de Halloween del pabellón municipal Madrid
Arena, en la que también perdieron la vida otras cuatro jóvenes.
María Teresa Alonso quedó atrapada por la avalancha humana que
colapsó uno de los vomitorios de la pista a partir de las 3.33. Fue
sacada del pabellón “aparentemente por un personal de seguridad, que
inició su reanimación”, según el parte de los equipos de emergencia,
Samur, que arribaron a las 4.04.
La joven fue reanimada tras recibir maniobras de soporte vital
avanzado por el Samur, y trasladada al hospital de la Concepción en
estado crítico. Allí murió el jueves.
La autopsia reveló que había sufrido asfixia por aplastamiento y presentaba daños cerebrales por falta de oxígeno.
La alcaldesa de Madrid,
Ana Botella
(PP), se desplazó ese día al hospital para trasladar su pésame a las
familias. Luego declaró un día de luto oficial y emitió un comunicado
que concluía: “Tomaré todas las medidas que estén en mi mano. Los
comportamientos que hayan influido en esta tragedia no van a quedar
impunes”.
El portavoz municipal socialista, Jaime Lissavetzky, pidió ayer
nuevamente su dimisión por el “desgobierno” que sufre a su juicio el
Ayuntamiento. En una entrevista a la agencia Europa Press, denunció que
la “negligencia” municipal influyó en la tragedia, que achacó también,
en parte, a los recortes presupuestarios en materia de seguridad que,
según él, sufre el Ayuntamiento.
María Teresa Alonso vivía en el distrito madrileño de Chamartín y
estudiaba Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma. Su madre, Pilar
Vinatea, trabaja en la Biblioteca Nacional; su padre, Fernando Alonso,
es profesor de instituto. El matrimonio tiene otra hija, Matilde, de 12
años. La fallecida había estudiado en el colegio católico La Salle
Maravillas, donde sacó muy buenas notas, según sus allegados, que
añaden: “Era muy buena, con miles de amigas, muy simpática”. “Contando
las horas que faltan para esta noche”, decía en su último mensaje en la
red social Twitter.